domingo, 25 de enero de 2015

El maestro

Con el ejemplo y algún pescozón mi abuelo enseñó a mi padre a escamujar los olivos de la vega, a nivelar una haza para que el riego fuese parejo y a ponerle el aparejo a los mulos. Fue su maestro.

Con mucha paciencia el Señor Pedro consiguió que aplicase correctamente la fórmula para resolver ecuaciones de segundo grado, localizar el sujeto y conocerme cada pico, cada río y cada capital de Europa. Fue mi maestro.

Paralizado por el acoso judicial y el hundimiento del PSOE de Zapatero, José Antonio Griñán manejó hábilmente los tiempos separando las elecciones andaluzas de las generales. Esos cinco meses fueron clave. A esos cinco meses debe Susana Díaz y, todo el PSOE andaluz, que Javier Arenas haya cruzado de nuevo Despeñaperros y que ahora pueda poner práctica todo lo aprendido en el campo de la estrategia electoral. Griñán es el maestro de Susana Díaz.

El maestro y la alumna aventajada.


Como analista político de secano, la jugada de la Presidenta tiene “dos trayectorias” que diría Paquirri. El error de sus adversarios es de nuevo los tiempos. Las trayectorias de la cornada están más alejadas la una de la otra de lo creen.  Primero, y siguiendo las enseñanzas de su maestro, adelanta las elecciones para pillar verde la estructura de Podemos, maduro el ocaso de Izquierda Unida y bajando el suflé digital que nunca llegó a subir de Moreno Bonilla.

Desde esa atalaya que dan cuatro años más en la Presidencia de la Junta de Andalucía  verá y gestionará el descalabro en la generales sea cual sea el candidato. Ese y no otro será el momento que Susana Díaz elija para activar la trayectoria fase tomando al asalto y por aclamación el cielo de Ferraz camino de la Moncloa. Ella es la maestra.


A pesar de todo, y como cualquier alumno que se presenta al examen, seguro que tiene las mariposas en el estómago pensando que otros creyeron ser igual de hábiles eligiendo los tiempos electorales y se dejaron 12 parlamentarios en la gatera electoral catalana. El pueblo también tiene sus maestros y no siempre respetan los cuentos de la lechera.

Publicado en Ideal de Granada el miércoles 28 de enero de 2015
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