sábado, 28 de enero de 2012

¿Promoción interna, selección ó enchufe?

Por muy inexacta que sea cualquier ciencia, la selección de personal para una empresa le gana por goleada. Ya quisiera tener otras cosas tan claras como esta. Las pocas selecciones en las que he participado como “seleccionado” y las bastantes en las que era “seleccionador” son suficiente experiencia como para respetar a los profesionales de los RRHH que desarrollan toda su labor profesional estudiando, mirando y escudriñando perfiles de los candidatos primero y en persona más tarde para equivocarse lo menos posible.

De las que yo era “candidato” os diré que recuerdo principalmente una en la que no fui elegido. Si, no fui el elegido aunque lo supe tras un par de cafés y 5 minutos de conversación. Un viernes a punto de salir para inspeccionar una nueva zona de tapas en  Granada recibí la llamada. Que si podía estar al día siguiente a una hora y cafetería determinada. Claro, dije. No cambié de planes, si de intensidad y duración del plan previsto. No vi oportuno presentarme a esa cita con los síntomas habituales de haber probado todo el repertorio de tapas de las tascas del barrio de La Chana.

Cortaron el café con leche fría, pocas cosas me molestan más. Más frío que ese café pero igualmente cortado me quedé cuando, a bocajarro, me soltó que el puesto para el que asistí a la entrevista de la semana anterior se lo habían dado a otro que encajaba mejor en el perfil. Sobre la marcha y entre sorbitos a un café con leche tamaño XXL con galletas migadas me expuso otro puesto que tenían disponible, también de técnico comercial pero para otro producto y mercado. Sí dije de nuevo aceptando el puesto. Cobrarás tanto escuché. Sí contesté más que nada para seguir con mi afición a esa partícula gramatical tan positiva. Que empezaba el lunes pero no vendiendo ventanas sino cemento fue todo lo que dije cuando fui interrogado sin rebasar siquiera la puerta de mi casa.

En estos últimos 4 años he perdido esa buena costumbre que es formar parte de un proceso de selección pero, hasta el fatídico 2008, los he conocido de todos los formatos, gustos y colores. Con las preguntas preparadas por un profesional de la materia, con ese profesional en la “cuadrilla” de selección, con preguntas trampa para descubrir un currículum víctima del Photoshop, sin esas preguntas trampa... y siempre he acabado con más dudas de las que empecé el proceso de selección.

En cuanto a los resultados he visto tantos como personas incorporadas. Desde un acierto rotundo, candidato que nos envió el INEM, hasta un fracaso por toda la escuadra que se escondía tras un espectacular currículum. Si algún profesional de los RRHH está tentado a dejarme un mensaje para justificar tales resultados tras las gracias por hacerlo le diré que, vía el tradicional e incombustible método de la “recomendación” que también lo he empleado, los resultados obtenidos responden a idéntico patrón en lo referente a éxitos y fracasos.


Si lo que quieres son resultados predecibles, y sobre todo, si lo que quieres es evitar fracasos de campanillas la promoción interna es el mejor camino siempre que tengas en la organización alguien que responda al perfil que necesites cosa que no será difícil si buscas un poco. El conocimiento del producto se aprende, salvo en campos muy específicos,  pero hacerse a la “cultura de la empresa” no lo garantiza ni el currículum más brillante ni el enchufe de más voltaje.
Publicar un comentario