lunes, 20 de febrero de 2012

¿De verdad que no hay otro camino?

Gobierne quién gobierne y lo haga sobre la administración que lo haga como mínimo les une una afirmación que pretende desarmar cualquier crítica: “no tenemos otro camino” y su versión “no hemos tenido otro remedio” o aquella más sanguinolenta “o tomábamos estas medidas o el caos”.


Estas afirmaciones que sirven para tanto para un roto como para un descosido tienen un objetivo fundamentalmente, como decía Serrat, que “dejemos de joder con la pelota” o el clásico “niño come y calla” y traguemos con sus carros y sus carretas. Son tan redondas esas cansinas afirmaciones que les sirve tanto para justificar sus gestiones públicas como para remendar cualquier situación interna de sus partidos y que todo siga igual… igual para ellos.

Una vez que dan forma a sus medidas destinan esfuerzos y recursos para demostrar al común de los mortales que suerte tenemos de estar en sus manos por que han encontrado la aguja en el pajar, el camino de salida en el laberinto o las llaves en el fondo del mar matarile… ¿Y qué pasa cuando pretendemos enseñarles otros caminos, otras soluciones? Sencillo, ya estamos con la pelota molestando o jugando con la comida y  por aquello de la educación nos mandan callar.





Nos suben el IVA unos y el IRPF los otros  para mejorar los ingresos pero no se les ocurre eliminar de un plumazo la estimación por módulos. Estimación por módulos, que muchos creemos, origen de gran parte del fraude fiscal de poca monta pero que sumado son cifras que marean y serían ingresos de los llamados “buenos”.


Ambos queman sus naves en reformas laborales ciertamente inútiles para crear empleo y olvidan que la rueda de la economía la arranca el crédito, este genera demanda y esta, a su vez, exige al empresario aumentar su plantilla para atenderla. En todos los años que llevo en la empresa en visto contratar cientos de personas y despedir otras tantas siendo siempre el motivo la mayor o menor carga de trabajo. ¿Que sencillo no? Igual es que no conocemos de la misa la mitad y eso nos permite ver otros caminos dónde ellos sólo ven uno.

Se complican la vida en medidas complejas mientras olvidan que ayudando a un emprendedor en sus gastos fijos no solo se ahorra el Estado las prestaciones que pudiera estar percibiendo sino que genera actividad e impuestos.

Nos piden que innovemos en nuestros productos y servicios para tener futuro mientras, a la vez, debemos competir con la economía sumergida (un 18% más competitiva para empezar) que unos y otros son incapaces de controlar.

Pueden salir en ruedas de prensa o en el Parlamento explicándonos que “la fiesta se acabó” y toca sufrir pero son incapaces de sentarse y poner sobre la mesa que pasa con todo el dinero de griegos, italianos, portugueses y españoles en los paraísos fiscales.






A golpe de clic saben de nosotros cuanto vendemos, compramos, debemos pero no pueden explicarnos como en los últimos años el empleo privado se ha desplomado y el público (de todos los colores y sabores) ha crecido acabando el país como un enjuto cuerpo cabezudo.
Es hora ya de que dejen ellos de “joder con la pelota y dejen de jugar ellos con nuestra comida” y pregunten a sus respectivas “infanterías” que se puede hacer para salir de esta pues está claro que las élites y toda la trouppe de asesores magníficamente pagados están mareando la perdiz y lo que es peor, a todos nosotros.
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