viernes, 6 de enero de 2012

Operaciones Especiales III (y úlitma)


Olvidamos pronto la afrenta italiana. Sobre la mesa del despacho encontré un sobre de esos que llevan burbujitas incorporadas. La mercancía que guardaba no parecía necesitar tal nivel de protección pero estos finlandeses no tendrán sobre más sencillos pensé. Unos cuantos billetes de avión, reservas en diversos hoteles, un folio con un planning y algo que parecía una factura.

He de reconocer que no le hice caso a eso que parecía una factura. Pasaporte, horarios, rutas y clima previsto para las zonas que visitaríamos así como los principales reclamos turísticos y gastronómicos de la zona. Si me hubiesen puesto el contrato en ese sobre igual lo firmo. Finalmente le tocó el turno a eso que, a todas luces, parecía una factura.

Era una factura. Sobre la marcha llamé al comercial representante para España de la firma finlandesa. Mi parrafada duró poco,  le dije que habían cometido un error, que nosotros éramos los clientes y ellos los proveedores. Le recordé tan elegantemente como puede que estaba en juego una operación con muchos ceros y en euros que no pesetas. Me hice el interesante y cerré con los estupendos recuerdos por la Toscana.

Cuando llegó la hora de colgar parecíamos dos enamorados enfrascados en el “cuelga tú”, “que no que cuelgues tú” pero versión no me estarás diciendo eso de verdad? Totalmente te lo digo, decía él.

Por e-mail convoqué reunión con la propiedad y nuestro director financiero. Teníamos que responder a la carrera. No soy persona con recursos para ocultar los asuntos así que solté la sorpresa a bocajarro. Si queríamos visitar las instalaciones de esta firma por media Europa debíamos pagar el coste de hoteles y viajes por adelantado. La explicación bien sencilla, lo que no se paga no se valora. No me dejaron ni acabar. Evitaré transcribir las palabras que salieron por aquellas bocas pero, a modo de ejemplo, os digo que las máquinas finlandesas, con toda seguridad, no caben por el orificio por el cual propusieron que se las metiesen.
No localizo las fotos del viaje así que foto de google

En cuanto el desahogo fue suficiente pude continuar. Esa factura sería deducida del precio final si su propuesta era la elegida. Los finlandeses eran los número uno en ese campo y tenían muchas papeletas para ser los que se llevasen el gato al agua. Para acabar dejé caer que la ruta era Helsinkin pasando por Viena. Creo recordar que la transferencia quedó hecha ese mismo día.

No os cansaré con nuestras batallitas madrileñas a la ida y a la vuelta ni con la perfección con la que estaban montadas todas las mañanas de trabajo. Solo decir que fueron muchas las instalaciones visitadas y que Viena la saboreamos durante 3 largas tardes-noches. En Helsinki disfrutamos de los primeros días de un espectacular verano cerca del ártico en y, para cumplir la tradición, comimos carne de reno. Por cierto, en una esquina de la plaza del Emperador Franz Joseph  ondeaba una enorme pancarta indicando en alemán “Próxima apertura: Zara”
km y km de carretera entre estos paisajes, espectacular.

La operación se cerró en una pequeña parte con un fabricante local y el resto con los finlandeses que cumplieron y nos descontaron la factura de la ruta por Europa. No se si algún día trabajaré como comercial de operaciones pero no me cabe duda que ser rigurosos es el mejor método para que, en operaciones de muchos 0, el cliente no te tome por la agencia de viajes del Corte Inglés.
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