viernes, 11 de enero de 2013

Las joyas de la abuela


Les dejé como a dos lagartos al sol en una terraza de Borreguiles. Me separé un poco para darles su espacio. De todas formas el impacto blanco al salir del telecabina había desactivado su cortesía y no paraban de hablar en hebreo. Los ojos de par en par, sonrisas de niño en noche de reyes y la cámara del  iphone echando humo eran prueba suficiente para descartar que estuviesen jurando en arameo. La visita a La Alhambra del día de antes les había dejado con la guardia baja y el rictus de duros negociadores embarcando ya camino de Tierra Santa.



Jugaba con las cartas marcadas. Ahora era yo el comercial de operaciones, las máquinas a la venta las que compramos hace unos años y el escenario Granada, La Alhambra y Sierra Nevada. En sus dos primeras visitas todo fueron precios, descuentos, estado de los equipos y poca cosa más. Al hablarles de combinar el trabajo con el turismo un gesto me dejó claro que no tocaba. Pero el mensaje caló.

En el segundo me dieron cuartelillo y en un receso me puse por primera vez la gorra de guía turístico. Iban madurando y el trato se cerró. A precio de ganga embarcamos contenedor a contenedor lo fabricado en Finlandia, estrenado en Padul y, por obra y gracia del hundimiento del sector de la construcción, vendidas de segunda mano junto al Monte de los Olivos para salvar otras líneas de negocio con más futuro.



Con los últimos contenedores saliendo por el Suspiro del Moro camino de Almería aceptaron conocer el escenario. Ellos con la ganga cazada y nosotros con el dinero en la cuenta corriente los subí por la cuesta Gomerez mientras le relataba que Granada fue íbera, romana, musulmana y capital del Imperio por unos años. Envueltos por el bosque de la Alhambra  les conté historias de Sultanes, de exilios forzados y de embajadores americanos. Horas más tarde su Visa descarriló irremediablemente en la tienda de la Alhambra de Plaza Nueva y ellos en el Paseo de los Tristes sobrepasados por un escenario inesperado.




Con la gorra de comercial o con la de guía turístico les observé siempre procesando la información, recordando cuando era yo el que estaba en el otro papel y midiendo mis palabras para no estropear el negocio ni su disfrute como unos turistas más. Que la vida es una rueda y no para de dar vueltas viéndote unas veces abajo y otras arriba es una de las verdades más rotundas que he podido constatar. Ser consciente de la posición en cada momento acaba siendo lo único importante de tal forma que te vas preparando para en la siguiente vuelta no cometer los mismos errores por aquello de que en la variedad esta el gusto. Y si para que siga rodando esta rueda caprichosa hay que vender las joyas de la abuela se venden. Aixa lleva ya cinco siglos bajo tierra para recriminarnos nada.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Estables en la gravedad con tendencia a empeorar



Ahora que para prever las ventas en lugar de en infocemento echamos mano de Bruja Lola, de los vuelos de los pájaros y de las vísceras del último pollo comprado en la carnicería de la esquina, que todavía no ha cerrado, resulta inocuo leer el boletín de diciembre. Se parece al los cincuenta anteriores y además ya los tenemos hechos, los presupuestos digo. Cuarto y mitad del año anterior. Mejor nos santiguamos y a ver como sale el morlaco.

En una empresa con ganas de hacer las cosas medianamente bien los presupuestos anuales deberían estar  listos más o menos para el puente del Pilar. Hagas o no hagas puente a la vuelta toca preparar tarifas, inversiones, incorporaciones para que no sea una simple moneda al aire. Este año ya los tenemos hechos, los presupuestos digo. Esta mañana exactamente con el café y la tostada como testigos. "Los prorrogamos a la baja pero menos que los cementeros que los vemos muy asustados". Un... -10%. ¿Todos de acuerdo? Cada uno a su tostada por lo que se aprueban. Objetivo conseguido. 

Como la cabra tira al monte lo leo y os hago un resumen. El boletín de Infocemento digo. Los presupuesto ¿para qué?

“Una caída del 34% respecto al mismo período de 2011”
“El sector cerrará el ejercicio con un descenso del consumo del 33%”
“Quinto año consecutivo de caídas de dos dígitos”
235 kg per cápita, hay que remontarse a 1962 para ver cifras similares”
“Oficem estima para 2013 un nuevo descenso cercano al 20%”



Siendo el cemento la materia prima fundamental de nuestro sector si fuésemos profesionales deberíamos entregar la cuchara, salvar los muebles y ponernos a buen recaudo. Pero como tras cinco años, cinco, de revolcones en los pitones del morlaco ya no quedan muebles que salvar, en el 2013 saldremos otra vez al ruedo y a todo el que nos pregunte ¿qué tal? le diremos que “estables en la gravedad con tendencia a empeorar”.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Antención Peligro! Dependiente que cocea.


Hasta hace unos días pasear por el centro de Granada carecía de contraindicaciones. Una y otra vez yonqui de sus calles, plazas y edificios las recorro, las disfruto, los osbservo. Aquí dónde nació D. Alvaro de Bazán, allí otra placa perdida nos recuerda que también es paisano D Mariano Alvarez de Castro…Tras visitar Los Jerónimos y la tumba del Gran Capitán enfilamos hacia el patíbulo de Mariana, al antiguo cementerio ziri... No hay esquina que no mire con los ojos de la historia y de los personajes que la hicieron. Absorto y con la guardia baja recordé que necesitaba un teléfono nuevo para alguien cercano. Entré. Y lo pagué caro. El teléfono no, la temeridad de no esperar y pedírselo a mi proveedor habitual.



Una semana y el aparato dijo que basta. No quería arrancar ese día ni a pedales. Cuando vas al centro por placer  lo disfrutas, cuando vas por obligación lo sufres. Que no rebosaba simpatía si lo note pero para recoger un teléfono y tomar nota de la garantía tampoco esperaba un abrazo y, que demonios, un mal día lo tiene cualquiera.

Tras quince días sin noticias llamé. Noté cierto tono desagradable. Para decirme que tenía que haber recibido un sms con el aviso no es necesario notar que te están dando una colleja. Sms si lo hubo no lo vi., pero colleja telefónica sí hubo y la noté pero callé. Fui. Aparqué y entré. Antes que a mí vapuleó a un señor entrado en años. Digo vapuleó y digo bien. Se diría que era a mí a quien le estaba haciendo una faena de aliño doliéndome la colleja telefónica más ahora que antes.

¿Contrato?       Contrato en el mostrador.
¿DNI?              DNI en el mostrador.
¿Código de aviso de la reparación?
.-  Disculpe? le dije. No he recibido ningún sms.
.- Sin el código que le hemos remitido por sms no le puedo entregar el teléfono. Se lo dejé clarito. Le atendí ayer por teléfono y se lo avisé. ¿El siguiente por favor?

Eso ya no fue una simple colleja, fue una guantá con la mano abierta. Marcando el terreno lo dijo con el tono suficiente para que toda la tienda, clientes y otros dependientes, supieran que acababa de descabellar a otro y se preparaba para cortar orejas y rabo. Ante mi mirada de auxilio previa a la tormenta los compañeros bajaron la cabeza y los clientes abrían los ojos pero nadie salió ha echarme un capote.



Le rogué que no me hiciera volver, que me había  identificado suficientemente. Nada. Opté por dejarle claro que para invitarla a unas copas no estaba. Pero era brava y se creció. Me enseñó el sms enviado. Por más que le dije que ese número al que remitió el sms era el averiado no tuvo compasión. Viendo que a testosterona tampoco la doblegaba opté por pedirle el libro de reclamaciones. Sobre la mesa lo soltó con aires de triunfo. Perdí el primer asalto. Derrotado escribí, me desahogué y me fui.

Una persona que atiende al público y que disfrute poniendo pegas, que se crezca ante el fallo del cliente y que le restriegue sus errores es una herramienta de lo más eficaz para hacer fracasar cualquier negocio, cualquier persona con simples luces cortas debería saberlo y si es “empresario” más.  Por cierto, el segundo asalto lo gané. En ningún sitio ponía que era imprescindible es puñetero código. Acepté las disculpas del encargado pero no les perdono que, durante quince días, ir al centro de Granada fuese una tortura.  

lunes, 19 de noviembre de 2012

Una operación cómo las de antes


En capilla para irme de vacaciones un día agobiante de agosto me llamó un cliente del que poco o nada sabía desde hacía unos años. Quedamos. Una operación de las de antes, palabras textuales, le había llovido del cielo y tenía que pasar precio “ayer”. Aparqué las chanclas y bermudas que no tengo para atenderlo. Colgué y apareció ante mí. Lo primero que me pasó por la mente es que los años no pasan en balde y menos si son como los últimos cuatro que nos han arrollado. Seguramente pensó lo mismo de mí.

Una vez comprobado que el frente familiar seguía sin novedad y que sólo por el profesional nos atacaban los malos de todos los gustos, colores y sabores me expuso la operación. Muy pronto comprendí a que se refería con el escueto “una operación como las de antes”. Poco margen, mucho volumen y todo el riesgo del mundo. Para completar el cuadro quería llevar la oferta “puesta”.



Por lo visto no tenía otra mejor que hacer y me cercó por tierra, mar y aire a base de llamadas, e-mails y ratos muertos en mi despacho. Se la entregué por fin. La miró, me miró, la miró de nuevo para acabar mirándome con los ojos de par en par. No entendía un par de puntos de las cláusulas del contrato. En una aparecía la palabra “aval” ¿Qué Aval? Y en otro punto “Contrato tripartito” ¿Contrato tripartito con el promotor? ¿Qué contrato?. Efectivamente mi amigo tenía claro que pretendía firmar al estilo compadre, con menos papeles que un libre para acabar transformando una operación mercantil en la simple y estresante ruleta rusa. Una como tantas que se firmaron y nos tienen a este sector como el gallo de Morón pero sin ni siquiera poder cacarear.

Desconecté mientras me bombardeaba con todo su histórico y lo buena gente era. Hacía calor. Mientras explicaba batallas que yo no recordaba me vino a la cabeza uno de los pocos aciertos de nuestro anterior Presidente del Gobierno en lo referente a nuestro sector. Si no recuerdo mal poco antes de postrarse ante los perversos mercados y su profeta Merkel soltó “Gran parte del empresariado del sector de la construcción es de cartón-piedra”. Regresé al presente. De nuevo estaba ante una operación de cartón-piedra pero esta vez con unas cuantas cicatrices de más y muchos pelos dejados en la gatera. Tras unos cuantos cafés en la cafetería del polígono y exponerme que media España todavía le daba crédito por su bella y acartonada cara nos despedimos.



Hace una semana me llamó de nuevo. Que si quería cerrar la operación me dijo. Sí, claro,  aquí te espero y trae la documentación firmada, respondí. Al ver que otra vez tomaba el mismo camino salvo cambiando el agobiante agosto por el fresco octubre le pregunté por aquella marabunta de proeveedores que le daban crédito sin pestañear. Se rindió y cantó por soleares. Le había dejado a la luna de Valencia y recurría a mi empresa como último recurso. Eso sí, intentado colármela si me dejaba.

Con la obra replanteada, los empleados en el tajo y los plazos contando le llegó un fax como respuesta al primer pedido del material. “Ajuntamos número de cuenta corriente. Una vez realizado el ingreso en 48 recibirá en el destino señalado su pedido”. El señor ex Presidente del Gobierno del nuestro país todavía llamado España acertó al bautizarnos como “un sector de cartón piedra” pero lo cierto es que a base de palos y duchas de agua fría el cartón se deshizo. Sólo ha quedado la piedra pura, para lo bueno y lo malo.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Fabricar para otros


Que nos pidieran nuestros productos con el nombre de la competencia al principio dolía. Perdíamos un tiempo precioso en explicarles aquello tan manido de los genéricos y las marcas. Lo superamos pensando que en Nestlé tampoco saltarían de alegría cuando a sus comerciales le pidiesen tres cajas de "Danones de pera”. Es una de las coces en la moral que da el mercado. Las empresas la sobrellevamos si la cuenta de pérdidas y ganancia se mantiene en verde y creciendo. 

Ahora, con la que está cayendo, me hace gracia cuando veo pedidos en los que nos piden un camión de “Danones”, les enviamos un de yogures Nestlé y la transferencia suena en el móvil. Clin!.  Es una batalla perdida, quieren tú producto pero lo han bautizado con ese otro nombre y no ganas nada con patalear.



Asumir que hacer una marca referente en cualquier mercado costaba tiempo, dinero y mucha paciencia nos facilitó el camino para colaborar con todo aquel que tiene la sartén del mercado por el mango y le cuesta poco introducir otra referencia. Construir sinergias le llaman en las escuelas de negocios. Todo ayuda a pagar las facturas decimos otros y firmaría ahora mismo que a Mercadona se le fuese la cabeza mañana mismo y en sus lineales apareciesen cementos cola marca Bosque Verde fabricados por unos granadinos del Padul.

Desde ese momento nos lanzamos a estudiar a otros fabricantes de nuestro tamaño, su gama de productos y sus instalaciones. Plan “tres en uno” lo bautizó un compañero aficionado al bricolaje. Necesitábamos que nos escuchasen, que les faltase alguna referencia básica en su catálogo y que nosotros estuviésemos preparados tecnológicamente para fabricarla y ellos no.

Uno a uno les visitamos, les sorprendimos y les propusimos el plan. Renunciar a tú propia marca puede parecer doloroso pero duele menos cuando consigues la producción mínima mensual que sigue haciendo viable el proyecto original por más que esté el sector a un paso para su traslado de la UVI al tanatorio.

jueves, 11 de octubre de 2012

Otura, Parque Temático del esperpento político.


Ya lo decía aquel motorista  que, tras catar el asfalto indebidamente, al que corrió a socorrerle  por respuesta le soltó “cada uno se apea de la moto como quiere”. Estos diez últimos días hemos tenido en Otura la versión política del mismo chiste. Cada uno dimite o le dimiten como quiere, quieren, puede o le dejan.

No veo otra explicación razonable que la del motorista para explicar la costumbre que tiene el Partido Popular de Otura para renovar sus líderes. “Cada uno renueva sus líderes como quiere” me podrán responder y tendrán razón. Pero tirando de hemeroteca veremos que es toda una costumbre en nuestro pueblo. Allá por 2006 tenían un líder que no ganaba, insistía pero no ganaba y desde Granada montaron una operación de la brigada paracaidista. Dotaron al partido de un líder carismático con su nomenclátor incluido para que le mostrase todo el pueblo y vecinos que conocía de los veranos al sol.

Al por entonces propietario del sillón Popular no le hizo tilín la operación aerotransportada, protestó, escribió lindezas sobre el partido y del nuevo candidato con marchamo ganador para acabar saliendo por la puerta de atrás constituyendo un nuevo partido. Eso sí, con una demanda por apropiación del dinero de la lotería en el zurrón. Cosas de familia.



Ya tenían al Líder renovado con un buen estruendo, panfletos por la calle y lindezas cruzadas de todo tipo. Tras las municipales del 2007 se constató el acierto de los ideólogos que planificaron la operación ganando por minoría simple. Fueron meses divertidos con denuncias cruzadas y plenos para no perdérselos. Ni un año transcurrió de las elecciones para que, cansados de zurrarse, acordaran que ya era hora de unirse y pelillos a la mar que cansa mucho  y cuesta más vivir tirándose querellas a la cabeza. Cosas de familia.

Fueron dos años y algo más de vino y rosas pero se acercaban las elecciones y hasta aquí podríamos llegar. Vuelta a las trincheras y a los titulares. Escenificada la ruptura convenientemente la primavera trajo las elecciones, el hundimiento definitivo del viejo líder y la mayoría absoluta del líder de la renovación. Cosas de familia.

Desde principios de este verano hasta los adoquines que no tenemos en Otura barruntaban vientos de renovación y, conociendo la costumbre asentada en el Partido, empezamos a hacer acopio de cascos y chubasqueros para sobrellevar la nueva operación. Un verano en calma chicha nos despistó. La tormenta se desató hace diez días con sus diez noches. Otra vez las denuncias en el zurrón, los juzgados, que sí alguien ha metido la mano en la caja, que ya no te "ajuntamos", que no me quiero ir, baños de masas, récord de portadas en la prensa, besos de Judas y pelillos a la mar que si te he denunciado no me acuerdo. Vamos como en las mejores familias.

Para cerrar el ciclo renovador ya sólo nos faltaría que se reedite el partido independiente que fundó el líder que no ganaba, con otro nombre eso sí, capitaneado por el ex alcalde que si ganaba para animar las próximas municipales. Volarían algunos trastos y demandas a la cabeza para acabar de nuevo pactando. Cosas de familia. 

Esta costumbre que está tomando arraigo en las filas del Partido Popular de Otura, con la connivencia del Provincial, de renovar a sus líderes con estruendo, denuncias y juzgados igual no tiene repercusión en las próximas elecciones pero si siguen por ese camino Otura dejará de ser el lugar geográfico dónde Bobadil vio Granada por última vez y pasará a ser un parque temático del esperpento político con visitas guiadas incluidas.

Hemeroteca

Renovación del líder aerotransportada

Denunciarán a ex-cargos del PP de Otura por no devolver el dinero de la lotería
El ex presidente del PP amenaza con denunciar a la actual gestora

Municipales 2007

El GIO asegura qeu fue un joven del PP el que insultó y agredió
Acusan a una miembro del PP de ejecutar obras sin licencia
Admitida a trámite la querella del PP contra su ex presidente de Otura por quedarse con dinero de la lotería
El PP y el GIO firman un acuerdo para gobernar Otura los próximos 3 años

Se acercan las municipales

El Socio del PP en Otura denuncia que el Alcalde paga nóminas con el Plan E
El Pleno de Otura retira todas sus competencias al socio del PP
Piden qeu el Alcalde de Otura explique por qué se ha roto el pacto de gobierno

Municipales 2011

El alcalde de Otura reelegido por mayoría absoluta

Renovando al líder que es gerundio

El alcalde de Otura no dimitirá bajo ningún concepto
La dirección del PP exige al alcalde de Otura que dimita ya
Un alcalde frente a su partido
El alcalde de Otura presenta su renuncia y convoca un pleno para el martes
En Otura todo es posible








domingo, 7 de octubre de 2012

Nosotros ante la independencia de.... Cuba


“La historia hay que conocerla para no cometer los mismos errores” es una de las citas más sobadas y a la que menos caso se le hace. Ya sea con una cerveza, micrófono o artículo entre las manos seguramente hasta el apuntador ha echado mano de esta cita para justificar su razonamiento pero acto seguido olvidamos otra parte de la historia que dejaría nuestro razonamiento a la altura del betún.

Dándole vueltas a muchos pronunciamientos de nuestros políticos y periodistas sobre la posibilidad o no de una Cataluña independiente ha caído en mis manos un artículo de  Josep María de Quintana ciertamente interesante. Plasma lo que se decía y pensaba en la España que se vio envuelta en la Guerra de Cuba y su proceso hacía la independencia. Me he limitado a traducirlo incluyendo algunos enlaces.

Lo sé, hay muchas formas de acercarse a ese proceso traumático y, no tengo duda, las conclusiones no serían las mismas si mezclamos los intereses de los grupos de presión de cada época. Un siglo y pico más tarde estamos utilizando las mismas palabras categóricas para negar un escenario futuro. De nuevo olvidamos que la historia es cansina y se repite. Aquí os dejo el artículo, ya me comentaréis si no estamos otra vez con los mismos discursos grandilocuentes que en nada ayudan a la búsqueda de soluciones factibles... si es que las hay.







Las actitudes de los españoles ante la independencia… de Cuba


La crisis de Cuba y Filipinas de 1898, que comportó la pérdida de las últimas colonias del antiguo Imperio español, aquel donde antiguamente “no se ponía el sol” en frase atribuida del rey Felipe II--, implicó una severa derrota militar frente a Estados Unidos. Derrota de la armada española de ultramar y derrota moral de un estado, España, que no había asimilado que había dejado de ser una potencia de primera fila en el mundo occidental. Nos encontramos, pues, ante un hecho de primera magnitud desde el punto de vista político que se enmarca en un momento de la historia de España presidido por un régimen, el de la Restauraciónborbónica,  sustentado en la Constitución de 1876.

Digamos, sin embargo, que el marco político y democrático derivado de esta Constitución no era compartido por todo el mundo. Ya en 1892, y precisamente durante el primer turno canovista bajo la regencia de María Cristina, se redactaron en Cataluña las “Bases de Manresa”, punto de partida del moderno catalanismo político. Y en 1893, Sabino Arana publicaba su libro “Por Bizcaya”, que es la base del movimiento nacionalista vasco y cristalizó el año siguiente en el Euskaldun Batzokija. En cualquier caso, ambas formulaciones -la catalana y la vasca- iban más allá del marco que delimitaba la Constitución.

El recurso a los límites constitucionales


Si el centralismo de la Restauración (es decir el marco legal y constitucional vigente entonces) ya parecía poco acogedor a los vascos y catalanes porque no les permitía cumplir sus anhelos, este resultaba todavía más inaceptable a los ciudadanos de las llamadas “provincias de Ultramar”, reconocidos definitivamente como tales a Pau de Zanjón, en 1880. Y no deja de ser curioso que, a partir del reconocimiento de Cuba como “provincia”, los cubanos (como los catalanes de hoy debieron ser insensatos y contrarios al sentido común como se asegura desde La Razón) se mostraron disconformes y pidieron la autonomía. Petición que se les negó porque no cabía a la Constitución española (ni más ni menos que lo que le ha sucedido al pacto fiscal que proponía Artur Mas). Sin embargo, hoy, ciento veinticinco años más tarde, hay acuerdo entre todos los historiadores a los cuales se desperdició una posible vía de solución: darles la autonomía administrativa que proponía Antonio Maura cuando fue Ministro de Ultramar del Gobierno Sagasta, entre 1893 y 1895.

La historiografía actual culpa de este hecho (me refiero a la negativa de dar la autonomía a Cuba) a la resistencia de los intereses afectados -básicamente los de los azucareros españoles, aferrados a una situación que les permitía disponer de Cuba como de un gran latifundio propio-, a la intransigencia del partido Unión Constitucional (el PP de entonces), y al afán de Sagasta para ahorrarse problemas no solo en su relación con los conservadores, sino también en sus propias filas liberales. También entonces “España tenía otros problemas más importantes que la autonomía de Cuba”, cómo habría dicho hoy Rajoy.

El error del Gobierno


Ha escrito el profesor Seco Serrano que, incluso en el año 1903, Máximo Gómez, uno de los forjadores de la independencia cubana, afirmaba que, de haberse implantado a tiempo las reformas de Maura, la revolución cubana habría sido imposible. No sé si realmente habría sido así, pero es un punto de vista que pone en evidencia que el fracaso de Maura implicó la ascendencia definitiva del Partido Revolucionario Cubano por encima del Partido Liberal Autonomista y, en definitiva, el triunfo de las tesis independentistas o secesionistas por encima de las autonomistas. Cuba optó -cómo no podía ser de otra manera- por la autonomía política y provocó una confrontación con España que le agravaba su situación política, no solamente por el gravísimo problema que comportaba el hecho de sostener una guerra colonial en otro continente, sino también porque en aquel juego de intereses y de sentimientos entraba uno tercero interesado: los Estados Unidos de América, que (eso no lo tendría que olvidar el señor Mas), tenían más interés en la independencia de Cuba de lo que la Unión Europea pueda tener hoy en la de la de Cataluña.

Cuando empezó la segunda guerra cubana de independencia, en el año 1895, muy pocos españoles podían imaginar que acabaría con la pérdida de las últimas colonias españolas. La prensa oficialista y la opinión política ortodoxa eran (fervorosamente y unánimemente) favorables a la guerra para defender la “legalidad constitucional española”. La unanimidad abrazaba desde los partidos republicanos de la izquierda hasta los carlistas de la derecha. Entre los primeros, sólo los federalistas de Pi i Margall (siempre hay algún traidor) se oponían a la solución militar y proponían que se concediera en las colonias un estatuto de autonomía similar al de los dominios británicos.

El profesor Balfour nos recuerda que los partidos republicanos se alejaron rápidamente de la posición de principios propugnada por Pi i Margall con el fin de iniciar una beligerante campaña nacionalista en defensa de la soberanía española sobre Cuba. Y aunque siempre se habían mostrado contrarios a la “Constitución monárquica de 1876”, en aquellos momentos no lo atacaron, sino que se sumaron a la defensa de un imperio anquilosado y acusaron al gobierno de no ser lo suficiente agresivo en la defensa de este imperio (También ellos pensaban, cómo piensa hoy un eurodiputado, que había que enviar “a un general de brigada de la Guardia Civil”). Emilio Castelar, expresidente de la Primera República, si bien criticaba el régimen por haber dado lugar a la rebelión colonial a causa de no haber acordado las reformas pertinentes, también se mostró partidario ferviente de mantener la soberanía española sobre las colonias. Buen y florido orador que era, dijo: “España hizo América como Dios hizo el mundo... América será española eternamente.” (Una frase, que se puede esculpir en mármol seguida de la de Bono cuando dice que “Antas que verdadero Cataluña fuera de España prefiero morir”). Y cuando se hizo ya patente la intervención norteamericana, muchos republicanos salieron a la calle para protestar contra la pusilanimidad del gobierno español.

La posición de los periodicos y de los partidos


La posición oficial de los conservadores ante la guerra de Cuba era de mantener la isla a cualquier precio. Recordamos la famosa frase de Cànovas: “Es preciso que tengáis la seguridad de que ningún partido español abandonará jamás la isla de Cuba; que en la isla de Cuba emplearemos, si fuera necesario, el último hombre y el último peso.” I así lo hizo. El sexto Gobierno conservador de Cánovas, que gobernó de marzo de 1895 hasta el asesinato del estadista, en agosto de 1897, intentó vanamente acabar, por todos los medios, con la rebelión cubana. Primero, con el general Arsenio MartínezCampos, que llevó a cabo una guerra calificada de “suave”. Después, con el general mallorquín Valeriano Weyler Nicolau, que no era de la Guardia Civil, pero que se mostró decidido a exterminar (no hace falta decir que inútilmente) la insurrección en sangre y fuego.

Por aquellos días, siguiendo la pauta de algunos diarios mallorquines, el diario conservador menorquín El Bien Público(8.IV.1898) editorializaba, según nos ha explicado Josep Portella, sobre el hecho con un indiscutible lenguaje de arenga militar: “La codicia infame y la ambición sin límites de una nación formada de aventureros, escoria de todos los países del mundo y descendientes de pieles rojas capitaneados por energúmenos de la calaña de Masson, Turpie y otros mercachifles (prepárese para escuchar cosas como esta, señor Mas), trata de enlodar los altos timbres y la honradez sin límites de la nación más hidalga y más noble del mundo, de arrancarnos por medio de la fuerza bruta el preciado florón que nos queda de nuestra pasada grandeza, símbolo de nuestra fuerza, en el hemisferio americano...”.

La posición de los liberales no divergía, sin embargo, sustancialmente de la de los conservadores, a pesar de que Antonio Maura (que fue miembro de este partido hasta que pactó con los conservadores de Silvela) criticó nuevamente la política que había llevado a cabo en el general Weyler en una importante conferencia pronunciada el 22 de marzo de 1897, ya que consideraba inviable una política bélica que destruía los recursos de Cuba. Sin embargo, Maura no cuestionaba la españolidad cubana. Simplemente acusaba a los gobernantes españoles de ser malos gobernantes. No de ser dominadores.

Y si observamos la actitud de los republicanos, veremos que no presenta muchas diferencias respecto de los monárquicos, aunque algunas voces se mostraron favorables a una cierta “descentralización” de Cuba que permitiera una asimilación de los cubanos y puertorriqueños a los españoles de la metrópoli con respecto a los derechos civiles y políticos. Sin embargo, los republicanos mallorquines fueron, como observa el profesor Marimón, claramente favorables al uso de las armas y exhibieron un soez maximalismo patriotero. Y lo mismo podemos decir de los republicanos menorquines, que no adoptaron ninguna posición crítica ante la guerra que se acercaba. Culpaban, evidentemente, la monarquía de los desastres (“Tan culpable se Rajoy como Mas”, dice hoy Rubalcaba), pero ante la guerra abierta, se identificaron con los conservadores. Y es que los republicanos participaban, en este punto, de la misma concepción unitaria e indiscutiblemente españolista del Estado. Todos eran verdaderos “nacionalistas españoles” (como el PP y el PSOE, indiscutiblemente).

Las disidencias, aunque moderadas, provinieron de los partidos extraparlamentarios. Los anarquistas se esforzaron por mostrarse partidarios de la lucha de los cubanos por la independencia. Valga decir, sin embargo, que expresaron ciertas dudas derivadas en buena parte de la ambigüedad de las posiciones anarquistas con respecto a la relación entre la “cuestión nacional” (que los importaba muy poco) y su objetivo último, “la revolución social”. Y aunque, finalmente, acabaron por apoyar “la autodeterminación” de Cuba (¡vaya, como los de Iniciativa-Verds!), los anarquistas tendían a eludir el espinoso tema del nacionalismo para concentrarse sólo en los perjudiciales efectos de la guerra sobre los trabajadores españoles.

Aún más que los anarquistas, los socialistas eran contrarios a reconocer que la lucha por la independencia de Cuba tenía alguna relación con las necesidades y aspiraciones de los trabajadores cubanos. Ignorando sin duda que había un importante apoyo de estos a los insurrectos, no percibieron las implicaciones sociales de la lucha nacionalista, y se limitaron a repetir consignas abstractas de pacifismo internacionalista. Al final, los socialistas reconocieron la legitimidad de la lucha por la independencia, pero optaron por centrar su propaganda -en eso como los anarquistas-, en la injusticia social que constituía, en España, el servicio militar.

Ya fuera de los partidos, conviene también mencionar a la Iglesia española que adoptó una actitud radicalmente contraria a la independencia de Cuba y, por lo tanto, favorable a la intervención militar. Aún más, la Iglesia española legitimó la lucha --es decir, ¡legitimó la guerra!-- contra los independentistas cubanos, y para demostrarlo podría sacar una memorable pastoral del obispo Castellote, entonces obispo de Menorca, que prefiero guardarme, porque me avergüenza. Esta vez pensaba que los obispos se mantendrían en silencio ante la cuestión catalana, pero esperar que los obispos españoles sepan comportarse en política es como pedirle peras al olmo.




Para cerrar esta entrada os dejo con una de las habaneras más famosas que relatan la Guerra de Cuba ( Texto original y traducido. Video ) y Que tinguem sort ... Que tengamos suerte... falta nos hará a todos para no cometer errores pasados.