Las caras Ay B me juegan
constantemente malas pasadas. Sin pausa y sin compasión me ponen en aprietos.
Desde siempre modero a ambas y he conseguido cierta colaboración para no acabar
con camisa de fuerzas. Supongo que hay gente que es capaz de tener sólo una
visión y aplicarla a todos los ámbitos de su vida, personal, profesional y
política pero voy a tener que ir asumiendo que no es mi caso.
Mi objetivo lo tengo claro, han
de ser compatibles. Intento pensar, decir o actuar de la misma forma cuando
tengo la gorra de directivo de una empresa y cuando la cambio por la gorra de
peón de infantería interesado por la política. Tenga la gorra que tenga puesta estos
días son una prueba para no defender una cosa y la contraria en menos de lo que la Presidenta de Argentina CFK expropia otra empresa privada (nótese que no digo española).
¿Alguno de los que despotrican
contra las empresas ha montado un proyecto industrial desde la idea hasta que,
algunos años, euros y noches sin dormir después es capaz por ella sola de
mantenerse? Me conformo con una tienda, bar o kiosco.
¿Alguno de los que se sorprende
que las empresas pretendan obtener beneficios de sus inversiones saben lo que
significa que cada día se levanta toda tú competencia con la intención de
quitarte tus clientes y tus ideas? Significa que tienes que seguir invirtiendo si no quieres que eso ocurra.
¿Alguno de los que braman contra
todo lo que suena a interés privado ha pensado que sin ese motor no se necesita
Administración Pública pues nada habría para administrar? Actividad privada lícita no significa abrir la saca y que los euros entren solos desfilando, un ejemplo gentileza del tuitero @absolutexe
Me cuesta comprender que mal
hacemos las empresas privadas para ser la diana de todas las quejas. No veo que
hay de malo en pretender que los Estados se limiten a establecer reglas del juego duraderas
y palo al que se las salte, sea empresa, político o particular. Me niego a reírle las ocurrencias, y mucho menos
apoyar, a gobiernos que no respetan reglas ni empresas pues están a un paso de
no respetar a las personas. Pero también
reniego de las empresas que doblan y fuerzan la ley para saltarse esas reglas y a los gobiernos
que lo permiten, cuando no lo amparan, sin importarme bandera, escudo ni patria.
No está en mi intención atender a
idearios, frases hechas o san benitos establecidos para responder a coro ante
cualquier situación que se nos presente. Pretendo seguir pensando, diciendo y
haciendo todo aquello que sea coherente tenga puesta la gorra que tenga.
Empresas grandes, pequeñas, medianas y autónomos no somos el problema, somos parte
de la solución.
