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lunes, 16 de julio de 2012

Liberalización de los horarios, una trampa.


Ahora que vamos a contar mentiras (tralará) mejor contarlas grandes y hermosas que para pequeñas y enjutas ya tenemos nuestras carteras. Ahora que han liberalizado los horarios en Madrid (tralará) contemos al pequeño y mediano comercio del resto de España que si se abre su negocio 24 horas sobre 24 horas sus ingresos florecerán como los cármenes del Albaycín en mayo, los almendros al final de enero o los cerezos del Jerte cada idus de Marzo.(tralará)



Puestos a contarles medias verdades, que son las más grandes mentiras conocidas, les diremos que no estudien el perfil de su cliente objetivo antes de planificar sus horarios. Que no analicen su cartera de productos y servicios por si se quedaron anclados en el tiempo. Que ni se les ocurra estudiar su ubicación por si es clave en los resultados del negocio.

Ya que tienen la soga al cuello y los acreedores haciendo cola en la puerta insinuemos en plan gurú, está de moda, que el futuro de su negocio es abrir todos los domingos y fiestas de guardar ya sea zapatería, taller o librería. Analizar el margen de los productos, los costes fijos, estrategia de comunicación etc. solo es para las empresas del IBEX y en el Zaidín o La Chana eso no funciona. Ya puestos, enfrentemos al patrón con sus dos o tres curritos para ver como demonios pueden abrir hasta en Noche Buena y que los martes se dediquen a patear el Corte Inglés vacío mientras es hora de recoger a las criaturas.

Eso sí, ni se nos ocurra decirles que no deben hacer caso a los cantos de sirena en forma de políticos que creen que con esa medida nos salvarán del colapso. No les digamos que, para 24h sobre 24h y 365 días sobre 365 días, existen los negocios online con los que jamás podrán competir en su terreno y con sus armas. De los centros comerciales no me olvido, están plagados de los mismos comercios a los que están engañando. En cuanto al nivel de renta de los clientes mejor ni hablar, sigue grave con tendencia a empeorar pero eso sí lo sabe hasta el apuntador.

Por favor, si tiene su negocio en mi Andalucía, o temperaturas semejantes, deje de escuchar a los talibanes de los horarios y abra el suyo en verano cuando usted mismo se atrevería a salir sin miedo a que le de un tabardillo. Si lo tiene, el negocio digo, dónde a las nueve de la noche de un invierno cualquiera no hay ni un alma por las calles y pasear le da miedo hasta al hombre del saco váyase con su familia al brasero y deje que también lo hagan su empleados, mañana será otro día. Pero si lo tiene en la playa de Salobreña o en Prado Llano átese los machos y habrá todas las horas que pueda mientras la playa esté hasta la bandera y  los remontes vomiten esquiadores que ya tendrá el invierno, o verano,  para descansar.


Pensemos un poco que no enfermaremos por ello y mejor dediquemos más tiempo a analizar a nuestros clientes, sus hábitos de compra, nuestra cartera de productos, márgenes, proveedores estratégicos y, sobre todo, cuanto le sangra su banco. Que liberalicen los horario pero usted no caiga en la trampa.  Ya puestos, le garantizo que ahorrará más en aire acondicionado y salarios que el margen aportado por ese par de botines vendidos de las tres  a las cinco de la tarde  con 40º a la sombra de puertas fuera. Que liberalicen los horarios pero usted no caiga en la trampa. Estudie su negocio completo y no solo los horarios.

sábado, 28 de enero de 2012

¿Promoción interna, selección ó enchufe?

Por muy inexacta que sea cualquier ciencia, la selección de personal para una empresa le gana por goleada. Ya quisiera tener otras cosas tan claras como esta. Las pocas selecciones en las que he participado como “seleccionado” y las bastantes en las que era “seleccionador” son suficiente experiencia como para respetar a los profesionales de los RRHH que desarrollan toda su labor profesional estudiando, mirando y escudriñando perfiles de los candidatos primero y en persona más tarde para equivocarse lo menos posible.

De las que yo era “candidato” os diré que recuerdo principalmente una en la que no fui elegido. Si, no fui el elegido aunque lo supe tras un par de cafés y 5 minutos de conversación. Un viernes a punto de salir para inspeccionar una nueva zona de tapas en  Granada recibí la llamada. Que si podía estar al día siguiente a una hora y cafetería determinada. Claro, dije. No cambié de planes, si de intensidad y duración del plan previsto. No vi oportuno presentarme a esa cita con los síntomas habituales de haber probado todo el repertorio de tapas de las tascas del barrio de La Chana.

Cortaron el café con leche fría, pocas cosas me molestan más. Más frío que ese café pero igualmente cortado me quedé cuando, a bocajarro, me soltó que el puesto para el que asistí a la entrevista de la semana anterior se lo habían dado a otro que encajaba mejor en el perfil. Sobre la marcha y entre sorbitos a un café con leche tamaño XXL con galletas migadas me expuso otro puesto que tenían disponible, también de técnico comercial pero para otro producto y mercado. Sí dije de nuevo aceptando el puesto. Cobrarás tanto escuché. Sí contesté más que nada para seguir con mi afición a esa partícula gramatical tan positiva. Que empezaba el lunes pero no vendiendo ventanas sino cemento fue todo lo que dije cuando fui interrogado sin rebasar siquiera la puerta de mi casa.

En estos últimos 4 años he perdido esa buena costumbre que es formar parte de un proceso de selección pero, hasta el fatídico 2008, los he conocido de todos los formatos, gustos y colores. Con las preguntas preparadas por un profesional de la materia, con ese profesional en la “cuadrilla” de selección, con preguntas trampa para descubrir un currículum víctima del Photoshop, sin esas preguntas trampa... y siempre he acabado con más dudas de las que empecé el proceso de selección.

En cuanto a los resultados he visto tantos como personas incorporadas. Desde un acierto rotundo, candidato que nos envió el INEM, hasta un fracaso por toda la escuadra que se escondía tras un espectacular currículum. Si algún profesional de los RRHH está tentado a dejarme un mensaje para justificar tales resultados tras las gracias por hacerlo le diré que, vía el tradicional e incombustible método de la “recomendación” que también lo he empleado, los resultados obtenidos responden a idéntico patrón en lo referente a éxitos y fracasos.


Si lo que quieres son resultados predecibles, y sobre todo, si lo que quieres es evitar fracasos de campanillas la promoción interna es el mejor camino siempre que tengas en la organización alguien que responda al perfil que necesites cosa que no será difícil si buscas un poco. El conocimiento del producto se aprende, salvo en campos muy específicos,  pero hacerse a la “cultura de la empresa” no lo garantiza ni el currículum más brillante ni el enchufe de más voltaje.