Mostrando entradas con la etiqueta #mesacamilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #mesacamilla. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de julio de 2012

Reconversión? especialmente en los partidos políticos.

Hasta hace unos años me mantuve al margen de la política si es que eso es posible. La comentaba en la distancia, de reojo mientras seguía con mis tareas. No pasaba de un motivo más para conversaciones de ascensor. Siempre sobre casos esporádicos o en períodos electorales. Luego a dejarles hacer otros cuatro años.

Todo cambió cuando el sector del que he vivido, vivo y espero seguir viendo unos cuantos lustros más le empezaron a saltar las costuras y entró en barrena. Durante la segunda mitad del 2007 y todo el 2008 los palos nos llovían sin piedad. Todos los sectores se creyeron libres de pecado , se pedían la vez para conseguir el mejor lugar desde dónde apedrearnos sin complejos. Igual que hoy cada dos palabras aparece la "prima de riesgo" por aquellas fechas las frase favorita de las tertulias era que necesitábamos "pinchar la burbuja del ladrillo" garantizando un "aterrizaje suave".

Noqueado, tardé unos meses en entender por cual motivo habíamos llegado al punto en el que nos vimos a finales de 2008 primeros de 2009. Conforme la marea bajaba las vergüenzas de más sectores quedaban a la vista y tenían que guardarse en los bolsillos los pedruscos dispuestos a seguir con nuestra lapidación. Poco a poco se fue mascando la tragedia y quedando claro que el sector de la construcción fue más el "arma del crimen" que el criminal como querían que pareciese. 

Nuestro crecimiento estuvo cimentado en una financiación sin límites para atender una demanda igualmente sin límites y su vez también financiada. Idéntico modelo funcionó con la obra pública, el gigantismo de la administración y un largo etc. Como en un arco de sillería nos quitaron la "clave", la financiación, y nos derrumbamos. Si a esta conclusión le sumamos mi facilidad para la simplificación, no pocas veces temeraria, comprenderéis que encontré fácilmente a los responsables. Los partidos políticos y la  política de #mesacamilla 

Nuestra Constitución les dio todo el poder para organizar el Estado. Seguro que fue, en su momento, una buena solución pero lo utilizaron casi exclusivamente para copar poder y para pagar favores prestados durante el procesos de acaparar más poder. Las elecciones se transformaron en el único escollo así que ganarlas justificaba endeudar administraciones y ceder a cualquier pretensión pública o privada con una marcada dificultad para decir NO y ninguna capacidad para planificar a medio y largo plazo. Sin prisas pero sin pausas asaltaron toda una maquinaria que atendiese sus necesidades financieras, las cajas de ahorros. Sus desvelos fueron tornándose cada vez más en como ganar las siguientes elecciones sin reparar en el monstruo que estábamos alimentando. Sin separación de poderes efectiva la maquinaria de los partidos mayoritarios campó a sus anchas alternándose en la poltrona en un bucle sin fin. En todo ese proceso olvidaron su objetivo fundacional que no es llegar al poder y una vez allí Dios proveerá. Los partidos tienen sentido si dirigen sus esfuerzos a canalizar las ideas de la sociedad para transformarla y prepararla para que resista mejor las complicaciones que seguro aparecerán a lo largo del camino. Pero un mal presagio no podía fastidiar su orgía de poder y fortuna.

Sí, ya lo se, es una simplificación llevada al límite cuando digo que la confusión de los partidos políticos en sus objetivos, centrándolo todo en el ansia por ganar elecciones y acaparar poder, explica muchos actos y decisiones que, de otra forma, no las entendería ni el que asó la manteca en sartén de palo. Asumo esa simplificación.

Una vez que llegué a esta conclusión decidí dejar de quejarme en los ascensores o en la sala de espera del médico, que pronto tendremos que re-pagar, y decidí no amargar más a los amigos en las barbacoas. Aposté por participar desde dentro para dinamitar ese bucle pernicioso. Tras tres años de militancia sin conseguir nada combato el fracaso calculando la pensión que difícilmente cobraré y el paso atrás que por primera vez en siglos estamos dando. Acto seguido recobro fuerzas para implicarme en la reconversión de la herramienta imprescindible que nos ha fallado, los partidos políticos.






domingo, 20 de mayo de 2012

La política de #mesacamilla

(Artículo publicado en @ideal_granada el martes 23 de mayo de 2012)


Enfrascados en una época de recortes para todos pretendo contar, con las menos palabras y simplezas posibles, por qué he llegado a la conclusión que nuestro sistema político no es el que falla ni en parte ni en su totalidad. Intentaré probar que no ha dejado de ser viable el Estado del Bienestar, ni el Estado de las Autonomías, ni sería necesario unificar Ayuntamientos y casi, debo reconocer, tampoco sería necesario eliminar las Diputaciones Provinciales. Esto último me duele y es una rectificación en toda regla, ya que llevo cuatro años pidiendo su cabeza en bandeja de planta. La cabeza de las Diputaciones, claro, que están mal las cosas pero no me he echado al monte… todavía.



Nuestra clase política, generalizo sabiendo el riesgo que acarrea, tiene la rara habilidad de echarnos asuntos al circo del debate como mi abuela le echaba maíz a las gallinas en el corral de casa. Todas acudían atolondradas justo al punto que ella quería. El maíz que nos echan a todos nosotros tiene forma de prima de riesgo, deuda país, rescates de bancos y comunidades, herencias recibidas, nacionalidades, localismos, subidas de impuestos, copagos, repagos y un sinfín de historias para no dormir. No lo queremos ver pero, todos a una, los políticos de uno y otro color rehúyen el verdadero debate. Lo esquivan con más maíz apenas nos acercamos a la otra punta del corral. Tienen una capacidad digna de estudio para hoy echárnoslo y mañana criticar cómo o dónde lo echa el otro. Se diría que forman parte de un equipo de relevos perfectamente sincronizado para cambiar de rol en lo que se contabilizan los votos.

El verdadero debate está en reconocer que Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y, en general, el Estado del Bienestar no soportan ni un minuto más el lastre con el que le obligan a funcionar los partidos políticos, que no son capaces de vivir de sus afiliados y necesitan colocar a todas sus huestes presentes, pasadas y futuras al amparo del sector público para que sigan trabajando para el partido de turno. Elegid cualquier Ayuntamiento, Comunidad Autónoma o Caja en quiebra y en la trastienda veremos medrar a parte de la casta política profesionalizada cobrando por los servicios prestados a uno de los partidos.

Es la política de  #mesacamilla  el verdadero cáncer de nuestro sistema político. Unos pocos, los mismos de siempre que nunca se fueron, manejan, reparten y colocan estratégicamente a todos los que les dicen amén, pagando con puestos de relumbrón y sin focos todos los sapos que se traguen cara al público durante el ejercicio. Y si el sistema no puede con todo ese lastre no se preocupen, ya subirán cualquier impuesto que pase por la puerta o reducirán en pensiones, salarios, maestros, policías o bomberos, que somos muy dados a vivir por encima de nuestras posibilidades, pero de la #mesacamilla no sale ni uno que afuera hace mucho frío. A lo sumo cambian de puesto o se turnan para protegerse bajo las confortables enaguas del dinero público.

Ahora que le hemos cogido cariño a la UVI, que esas enaguas ya no dan para todos ellos y los demás hemos perdido la poca vergüenza que teníamos, seguimos estando a tiempo de ayudar, desde la sociedad civil, a eliminar el lastre que ahoga nuestro sistema. Que no nos echen más trigo hacia el otro lado del corral: el meollo del asunto está en la financiación de los partidos políticos y en cómo nadie les pone límites en colocar, pagando favores prestados, a todo aquel que no es capaz de ganarse las lentejas fuera de la política. El sistema está de tal forma montado que necesitan ganar elección tras elección para mantener toda la maquinaria y tanta gente que vive del propio partido, por lo que nada les para en ofrecer el oro y el moro. Al fin y al cabo la semana próxima siempre habrá otra subasta del Tesoro para pagar la cuenta.

Saldremos de esta situación límite en la que nos encontramos, pero si no arreglamos el verdadero origen de todo este desaguisado, la política de #mesacamilla y la financiación de los partidos, estamos condenados. Con el tiempo nos veremos de nuevo en la casilla de salida. El primer partido que acierte a organizarse de modo transparente, sin deudas que pagar, sin trayectoria lanar que compensar, sin obediencia debida que respetar, será ante la sociedad civil digno de depositar en él la responsabilidad de demostrar que nuestro sistema es viable y el mejor posible. Luchemos por eso y evitaremos que generaciones futuras nos recuerden como los que fuimos manejados cual gallinas en corral propio.